31 de ago. de 2010

Los pisos deberían bajar hasta un 40% de mantenerse el actual coste hipotecario

Pese a que algunos promotores no están dispuestos a bajar el precio de los pisos, la realidad del mercado inmobiliario español es bien distinta. En este sentido, el director de análisis e investigación de mercados de Aguirre NewmanJavier García-Mateo, analiza en una entrevista con Libertad Digital las claves de la intensa crisis que desde hace meses vive el sector del ladrillo, otrora motor del crecimiento económico nacional.
¿Cuánto bajará el precio de la vivienda en España este año?
Ya en el mes de diciembre de 2007, desde Aguirre Newman preveíamos una caída en el precio nominal de la vivienda de primera residencia a nivel nacional de entre un 5 y un 8 por ciento para 2008.
Y estamos viendo que estas caídas se han ido produciendo. En el caso de Madrid, la bajada en el precio del metro cuadrado ha sido de un 5,8 por ciento. En el caso deBarcelona capital las caídas han sido más bajas, pero en el caso de la Corona (en la periferia de la ciudad) la bajada ha alcanzado un 11 por ciento de media.
Por otra parte, en el caso de Valencia hemos observado caídas por encima del 15 por ciento. En concreto del 17 por ciento. Valencia se trata sin duda del primer mercado a nivel nacional que ha mostrado correcciones en los precios de salida, incluso por delante de Costa del Sol, donde los precios de salida se mantienen invariables respecto al año pasado. Otra cosa es lo que cada potencial comprador pueda negociar con el promotor, y aquí sí hemos comprobado que el margen de negociación es amplio ya que, en el caso de segunda residencia, el margen para negociar rebajas es superior al 10 por ciento.
Es decir, hoy en día negociar la compra de una casa en la Costa del Sol con una rebaja próxima al 10 por ciento sobre el precio de salida que ofrece el promotor es algo que se está produciendo.
¿Dónde se sitúa el suelo de depreciación inmobiliaria?
Según datos del Banco de España, la tasa de esfuerzo media de las familias españolas para comprar una vivienda se sitúa en la actualidad en torno al 46-47 por ciento de la renta bruta del hogar.
En los años en los que la demanda de vivienda mantenía un nivel saludable dicha tasa de esfuerzo no superaba nunca el 31-32 por ciento. Por consiguiente, si descontamos que en los próximos años la renta media del hogar no superará la inflación, determinamos que en un escenario neutral del coste de financiación , esto es un Euribor del 5,3 por ciento mas un diferencial del 0,5 por ciento en 2008, la caída de precios debería situarse en torno a un 30 por ciento.
Este sería el suelo matemático del valor de los pisos partiendo de un escenario neutral. Sin embargo, si los costes financieros se mantienen en los niveles actuales (Euribor en el 5,5 por ciento mas un diferencial del 0,5), entonces la bajada de precios debería situarse entre un 30 y un 40 por ciento para que dicha tasa de esfuerzo alcance un valor saludable.
¿Cuál es el volumen de viviendas sin vender (stock) que acumula el país?
Debemos tener en cuenta que hasta 2004 prácticamente se vendía todo lo que se construía. Es decir, el stock de vivienda nueva era casi cero. Partiendo de esta hipótesis, hay que contabilizar las viviendas nuevas que se han ido haciendo desde entonces y restarle las que se han ido vendiendo, según el Colegio de Registradores. De este modo, se puede observar que España acumula este año un stock de poco más de 1 millón de viviendas nuevas.
Si a este millón de pisos, se añade la vivienda de segunda mano, que aunque es difícil de determinar, en el peor de los casos podría alcanzar entorno a otro millón más, nos situaríamos en un stock próximo a los 2 millones de pisos sin vender.
¿Hasta cuándo durará la crisis inmobiliaria en España?
Para empezar, debemos tener en cuenta que la gente que ahora mismo es demandante potencial de vivienda no tiene nada que ver con los demandantes efectivos de la década de los 90 y primeros años del 2000, resultado de la generación del baby boom. Por lo tanto, habiendo bajado la natalidad de forma tan drástica, y ante la previsión de que se produzca una disminución de la inmigración en España, difícilmente se van a crear más de 300.000 hogares nuevos al año.
Además, cada vez se producen menos divorcios como consecuencia del coste de los mismos ante un escenario de crisis económica, al tiempo que también disminuye el número de emancipaciones. De este modo, se necesitarían, al menos, 3 años y medio para absorber ese stock, siempre y cuando no se construyeran nuevas viviendas.
Pese a todo, en ciertas zonas la demanda de vivienda se comportará mejor que en otras. Desde Aguirre Newman recomendamos a nuestros clientes que analicen muy en profundidad aquellas regiones que presenten una evolución e indicadores socioeconómicos más positivos, ya que aquí el mercado se recuperará antes.
¿Cómo está influyendo el frenazo en la construcción de nuevos pisos?
Mucha oferta ya ha salido del mercado. Se están retrasando nuevos proyectos y se han eliminado de la venta promociones que estaban en proceso de comercialización. De hecho, en la actualidad, se están terminando menos viviendas de las que estaban proyectadas inicialmente dos años antes. Por ello, a partir de 2009 el inicio de vivienda nueva va a ser muy testimonial.
¿Y en el mercado de suelo?
Es evidente que el promotor ha dejado de desarrollar nuevos proyectos a la vista de cómo están yendo las ventas, por lo que carece de incentivos para comprar suelo. Además, los bancos han dejado de financiar proyectos que carezcan de ingresos recurrentes desde el primer año. Algo que en el caso del suelo es totalmente inviable.
Las entidades tan sólo financian proyectos inmobiliarios que ofrezcan una rentabilidad inmediata, como puede ser la compraventa de edificios de oficinas, o naves industriales en alquiler. Exigen que el proyecto genere los suficientes ingresos como para costear el servicio de la deuda. Es decir, que cubra por lo menos la parte de los intereses que tiene que pagar el deudor cada año.
Algo similar ocurre con los fondos oportunistas, que están ofreciendo precios muy bajos por la compra de suelo. Rebajas que el promotor ahora mismo no está dispuesto a aceptar. Así, tan sólo se están produciendo algunas operaciones por parte de las family office españolas. Particulares o pequeñas empresas con escaso nivel de endeudamiento, y que en estos momentos pueden comprar suelo a un precio atractivo.
¿Cómo está reaccionando el mercado del alquiler?
Se está comportando muy bien, y las perspectivas es que se comporte mucho mejor. En este sentido, el Ministerio de la Vivienda ha anunciado una serie de medias que van a dinamizar mucho este mercado, sobre todo la modificación de la Ley de Arrendamientos Urbanos, que va a servir para proteger mejor los intereses del propietario. Con la actual legislación, el inquilino tiene la sartén por el mango.
Por otra parte, el parque de viviendas en alquiler en España sigue siendo bastante bajo, y hay algunas zonas, como por ejemplo Castilla-La Mancha, donde es muy bajo y, por lo tanto, existe una oportunidad para desarrollar este tipo de negocio. Pese a ello, también hay que advertir que el mercado de alquiler todavía no está los suficientemente profesionalizado.
¿Y en cuanto a precios?
El precio medio se sitúa entre los 7-9 euros por metro cuadrado mes y, sin duda, tenderá a crecerEn muchas provincias el precio del alquiler es incluso un 40 por ciento inferior a la cuota hipotecaria. Hace apenas dos años, al inversor le interesaba la compra ya que el precio de la vivienda subía un 10 por ciento. Sin embargo, ante la actual incertidumbre, el antiguo comprador prefiere alquilar y esperar.
El precio de alquiler está registrando subidas por encima de la inflación, incluso en algunas zonas por encima del 10 por ciento. Sin embargo, existe el riesgo de que se esté creando una burbuja express. Si el Euribor baja de aquí a 3 años, la compraventa se volvería activar y, por lo tanto, el alquiler perdería mucho de su atractivo actual.
Además, el frenazo de ventas podría provocar una sobreoferta de alquiler que, en caso de que se reactive el mercado, causaría un rápido ajuste en los precios.
¿Se salva algún sector?
Dentro del mercado inmobiliario, destaca la posición del mercado de oficinas, sobre todo, los distritos centro de negocios. Las empresas que buscan representatividad tienen que estar en el centro de las ciudades, y tanto en Madrid como en Barcelona existe poca oferta. Las rentas han seguido subiendo en el centro un 11 por ciento.
Aunque prevemos que para dentro de un año o año y medio las rentas de las oficinas prime (mejores zonas) de Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga puedan bajar algo, lo que sí está claro es que los ratios de ocupación seguirán elevadísimos y la rentabilidad va a seguir siendo interesante.
Cada vez que sale a la venta un buen edificio de oficinas en el centro de Madrid hay cola de compradores, aunque no tanto de inversores internacionales como de nacionales.
¿Lograrán las medidas del Gobierno reactivar el sector inmobiliario?
Tenemos serias dudas acerca de la capacidad real del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para conceder préstamos a los promotores. La magnitud del problema es muy elevada y, por ello, podría solucionar algo, pero poco. Lo que sí nos parece interesante es la entrada de fondos internacionales para desarrollar el mercado de alquiler.
Por otro lado, la aprobación de la Ley de Suelo ha llegado en un momento muy malo. Su objetivo es favorecer el crecimiento de las infraestructuras en España. Pero una ley como esta, en la que el criterio de valoración del terreno depende de la situación física del mismo y no de las perspectivas urbanísticas, es algo muy dañino para el mercado en una situación como la actual.

Javier García-Mateo, director de análisis e investigación de mercados de Aguirre Newman

La gran falsificación

Como todas las grandes ideas que en el mundo han sido, nació de pura casualidad. Poco después de empezar la guerra en septiembre de 1939, a Reynhard Heydrich, el segundo de Heinrich Himmler, se le ocurrió que, junto al militar, podría abrirse un segundo frente económico. Esta vez no se trataría de hundir mercantes aliados –que también– con los submarinos de laKriegsmarine, sino algo mucho más elegante, moderno y malvado, propio de los nuevos tiempos de moneda fiduciaria y dinero de papel.

Si los técnicos de las SS daban con el modo, podría acuñarse moneda del enemigo en cantidades industriales para desestabilizar su economía provocando una devastadora inflación. De eso, de inflación, los alemanes de la edad de Himmler sabían mucho y conocían de primera mano que el poder destructivo de una moneda devaluada es mayor que el de la más mortífera de las bombas.
Himmler, que estaba a otras cosas más importantes como montar campos de concentración para aniquilar judíos, anotó el tema y se lo guardó. 

Años después, a principios de 1942, en algún momento entre la conferencia de Wannsee en la que se decidió liquidar a toda la judería europea y su asesinato a manos de los rebeldes checos, Heydrich recibió la orden de reactivar el plan. Se dirigió entonces a Bernhard Krüger, un coronel de las SS de su entera confianza, para que lo pusiese en marcha.

Krüger buscó primero en Berlín entre especialistas del Reichsbank, pero no encontró ninguno que tuviese la suficiente pericia para hacer una imitación perfecta de la libra esterlina. Alguien le debió soplar que los campos estaban llenos de judíos expertos en la acuñación y hampones especializados en la falsificación de moneda. Los primeros porque habían trabajado para el mismo Reichsbank como impresores, químicos o numismáticos. Los segundos porque el que mejor sabe falsificar una moneda es y siempre será un profesional del ramo.

Reunió un equipo de 140 judíos que fue recogiendo de diferentes campos de toda Europa y lo trasladó al campo de Sachsenhausen, en las inmediaciones de Berlín. Allí, para evitar que se mezclasen con otros internos condenados a morir como chinches trabajando, se confinó al grupo en un bloque exclusivo. Un pequeño paraíso dentro de la homicida desolación de Sachsenhausen. Los falsificadores podrían comer caliente varias veces al día, ducharse, dormir en camas blandas y hasta disfrutar de tiempo libre. A cambio tendrían que hacer un trabajo de precisión inigualable.

Las SS compraron las mejores máquinas de impresión disponibles en el mercado y no escatimaron ni dinero ni esfuerzos en proporcionar todo lo necesario para que el plan alcanzase el objetivo de hacer una réplica exacta de la libra. Para alejar de la mente de los trabajadores la idea de que en cualquier momento un guardia furioso podía descerrajarles un tiro por las buenas, Krüger se cercioró de que sus judíos fuesen calificados como "trabajadores altamente esenciales", es decir, imprescindibles para el Reich. Aquellas tres palabras en cualquier campo nazi significaban vivir.

A esas alturas, la Operación Bernhard, llamada así en homenaje a su ejecutor, había olvidado lo de inundar Gran Bretaña con libras falsas. La idea de arrojar los billetes desde bombarderos de la Luftwaffe se antojaba demasiado cara y para 1943 ya impracticable dada la superioridad aérea de los aliados. Pero disponer de una máquina de imprimir libras tenía incontables ventajas. El Gobierno podía utilizarlas para el comercio internacional, para pagar sobornos o para mantener el espionaje en el extranjero bien surtido de divisas.

Al final, el resultado iba a ser el mismo. Con el mundo ahogado en un mar de libras, el mercado las terminaría rechazando y sus tenedores se desharían de ellas a toda prisa, ocasionando el colapso inmediato de todo el sistema monetario británico. La diferencia estribaba en que haciéndolo poco a poco los nazis podrían aprovecharse del fraude.

Los acuñadores judíos de Sachsenhausen consiguieron en muy poco tiempo hacer una copia idéntica del billete de cinco libras, un dineral entonces. Eran tan perfectos que el Banco de Inglaterra tardó meses en advertir que alguien estaba falsificando su papel. Los británicos empezaron a contabilizar cada billete que imprimía de manera que no pudiesen colarle series falsas. Pero el equipo de Krüger se las ingenió para romper esos números de serie rompiendo el código que los generaba. Las marcas de agua fueron igualmente replicadas, así como el tipo de papel de base textil que empleaba el Banco de Inglaterra.

En sus mejores momentos, la ceca ilegal de Sachsenhausen emitía medio millón de libras al mes, que inmediatamente eran empaquetadas y enviadas al extranjero. Pronto empezaron a aparecer en lugares distantes y neutrales como Tánger, Estambul, Madrid, Estocolmo, Zúrich o Lisboa. Allí atendían los crecientes gastos de los servicios de información del Reich y servían para pagar las importaciones. Era caprichoso, pero los alemanes, que estaban perdiendo la guerra a pasos agigantados, tenían, sin embargo, la milagrosa máquina de hacer dinero en sus manos.

Una vez vencido el desafío de la libra tocaba el dólar. Si Alemania llegaba a disponer de una fuente inagotable de libras y dólares con la que regar el mundo, la guerra podría alargarse y los aliados acusarían seriamente el golpe. Krüger se puso a ello, pero el dólar era algo más difícil de falsificar que la arcaica libra esterlina. Había, además, un motivo extra para retrasarlo. Si salía bien cabía, la posibilidad de que Himmler relevase a Krüger de sus servicios y le enviase al frente oriental a luchar contra los rusos. Un destino nada deseable para un coronel hecho a los trajes planchados, las comilonas y los habanos caros. Los presos, por su parte, hacían el trabajo a la fuerza, y es de suponer que, sabiendo cerca el fin de la guerra, retrasasen la falsificación del dólar todo lo posible.

Nunca se sabrá por qué tardó tanto el dólar, el hecho es que no llegó a falsificarse en gran cantidad. Consiguieron sacar de la imprenta una copia del billete de 100 dólares, pero ya era tarde, febrero del 45, y Berlín, machacado desde el este y el oeste, no era lugar seguro. Las máquinas y los trabajadores fueron trasladados al sur, al campo de Mauthausen, pero estaba lleno y continuaron camino hacia el de Ebensee, en los Alpes austriacos.

La fantasía de muchos SS era resistir la invasión encaramados a las montañas durante el tiempo que fuera preciso. Luego, a la hora de la verdad, los juramentados por el Führer no resistieron ni un minuto, pero mataron a todo el que pudieron en los campos terminales de los Alpes. Al equipo de falsificadores le esperaba ese destino, morir fusilados en alguno de los muchos túneles que, sin sentido, habían cavado miles de presos durante años.

La suerte volvió a acompañarles. A primeros de mayo, coincidiendo con al rendición incondicional de Alemania, se produjo una revuelta de prisioneros en Ebensee. Los 140 integrantes de la Operación Bernhard, incluido su mentor, sobrevivieron a la guerra. También lo hizo su creación: casi nueve millones de billetes por valor de 135 millones de libras esterlinas. Durante años los aldeanos de la zona de Ebensee siguieron encontrándose billetes falsos que se apresuraban a cambiar. El Gobierno inglés, enterado del alcance de la operación, se vio obligado a cambiar el diseño de los billetes. Había tantos y eran tan indistinguibles de los auténticos que tuvo que sacar de la circulación todos los billetes de libras, sin importar si eran originales o falsos.

Krüger consiguió huir con una fortuna de dinero falso en la maleta y un pasaporte no menos falso en el bolsillo. Los británicos le atraparon y le sometieron al proceso de desnazificación habitual entre los mandos de las SS. Murió de viejo, en Hamburgo, cuando esta prodigiosa historia ya se había olvidado. De entre los presos, uno de ellos, el judío eslovaco Adolf Burger, lo contó todo con pelos y señales en sus memorias, traducidas a varias lenguas y base de una bonita película que ganó el Oscar hace un par de años. Fue entonces cuando, con muchas décadas de retraso, se redescubrió el caso de la gran falsificación, la mayor cometida jamás. Y es que, las buenas historias, aunque tarden en contarse, siguen siendo buenas historias.  

Por Fernando Díaz Villanueva

19 de ago. de 2010

¿Porque hacer un MBA?

Durante el proceso de admisión, el decano me comento que en su opinión existían 3 motivos básicos por los cuales se quiere realizar un MBA:
-         Mejorar el CV
-         Adquirir experiencia
-         Emprender o seguir con la empresa familiar
Obviamente, no menciono las respuestas negativas tipo: por obligación, porque me lo paga la empresa, etc…

¿Por qué hacer un MBA?
En mi caso, empiezo en octubre un Executive MBA en la escuela de negocio ESIC. De los 3 motivos, cumplo 2:
- Mejorar mi CV, porque considero que a nivel de experiencia tengo una buena preparación, sin embargo, la parte teórica y escolar, la tengo que seguir trabajando.
- Adquirir experiencia, esta claro, pero también pretendo ser mas seguro de mi mismo y poder ir a “venderme” sin complejo.
Personalmente, no me siento capaz emprender de momento y mas en una situación económica como la que estamos viviendo en la cual cada día nos llega un mensaje y al día siguiente todo lo contrario.

¿Cuándo hacerlo?
 Personalmente, creo que a corto plazo, este MBA no me va a servir de forma directa. Sin embargo, pienso que a largo plazo, puede que me ayude a obtener un puesto de más responsabilidad. Largo plazo hablo de 5-10 años. Ahora mismo, tengo posibilidad de sacar tiempo para dedicarme al MBA, pero dentro de 5 años, no estoy tan seguro.

Por otro lado, para que el MBA sea aprovechable, obligan/recomiendan en hacerlo con un mínimo de 10 años de experiencia. Al tener 9 años de experiencia, también pienso que ahora es un buen momento.

Les iré informando de esa nueva experiencia.

Un poco de humor

18 de ago. de 2010

Oracle, Google y las Patentes de Software

Oracle debe ser una de las empresas más odiadas en este minuto, algunos de los temores existentes respecto a la adquisición de Sun se están haciendo realidad o al menos eso parece. Una demanda contra Google por Android y la cancelación de OpenSolaris da para muchas artículos, puntos de vista, rabias, enojos e interpretaciones, como lo que viene a continuación.
Para entender lo que está pasando hay que tener claros los conceptos que están en juego, confundirlos es fácil y hace que rápidamente se puedan sacar conclusiones equivocadas: Un dato por aquí, desconocimiento por allá, sumado a experiencias personales, grandes dosis de suposición y Salfateismo están causando más tormenta de lo que el caso se merece.  Aunque no niego que sea entretenido.

Los dos pilares fundamentales de todo este asunto son las licencias y las patentes:  Una licencia es un contrato entre el poseedor de los derechos sobre una tecnología y quien la va a utilizar. En esta licencia se establecen los limites de los derechos cedidos por el propietario original.  Cualquiera puede inventar una licencia, pero hacerla valer es otra historia, sobre todo si estamos hablando de hacerla valer en una corte.  Ya que se trata de un contrato, si uno se pone creativo y no tiene los conocimientos de derecho suficientes, es muy probable que termine con una licencia inútil, igual que un contrato con vacíos legales.  Para evitar este problema, existen licencias que uno puede reutilizar, licencias que ya se han probado en la corte y son bastante conocidas, lo que ayuda a entender qué tipo de contrato se está estableciendo.  En el mundo del software libre tenemos licencias como la famosa GPL, pero también se han creado casos especiales como MPL (Mozilla Public License) y MS-PL (Microsoft Public License).
El otro aspecto en juego son las patentes.  Básicamente una patente es una protección sobre una idea. Se trata de una constancia de que una persona u organización ha inventado algo.  La idea original era proteger la innovación, para que aquellos que invirtieran en investigación lograran tener el privilegio de usar su invención sin que otro la copiara y le quitara los beneficios a su creador.  Hasta ahí todo bien, pero el problema es que las patentes pueden ser muy ambiguas y quien las registra en la práctica no necesariamente es quien ha creado la idea.  Es así como encontramos patentes por ideas obvias, o patentes que cubren invenciones que no pertenecen a quien hizo el registro de esa patente.

El licenciamiento de Java


El caso de Oracle contra Google es una combinación de ambos factores.  Aunque el lado legal se ha llevado a través de las patentes, hay un problema de licenciamiento histórico sobre la tecnología Java.  La idea de Java es permitir que el código fuente y el código compilado se pueda usar en cualquier dispositivo que implemente una máquina virtual de Java.  Para garantizar esta portabilidad, tanto el código fuente como el código compilado debe seguir un estándar, y en este caso era Sun quien definía ese estándar.
Para poder usar el nombre de Java (licencia), Sun tenía que dar su aprobación sobre las distintas implementaciones de la tecnología.  Algo parecido a lo que vemos hoy con Google sucedió en los ‘90 cuando Microsoft comenzó a crear una versión divergente de Java.  Se trataba de una implementación que generaba una dependencia con Windows, el viejo truco de torcer un estándar para que los las aplicaciones y usuarios quedaran dependientes de una plataforma, convirtiéndose en un estándar de facto.  En esa oportunidad, Sun hizo valer sus licencias y Microsoft tuvo que retirar su implementación de Java y pagar una buena compensación.
Lo que hizo Google no se aleja tanto de lo que hizo Microsoft en su momento, sólo cambia el tipo de licenciamiento establecido para la tecnología Java.  En los tiempos del conflicto con Microsoft, el licenciamiento de Java era bastante restringido, con penas del infierno a quien se alejara de la linea de Sun.  Pero a partir del 2006, Sun cambia el licenciamiento del código de Java a GPLv2, lo que facilitó la inclusión de Java en sistemas operativos de código abierto, pero complicó el entendimiento de los derechos de Sun sobre la tecnología.
El licenciamiento de Software Libre/Código abierto como GPL no significa que el poseedor de los derechos sobre el software los pierda, sólo da libertades de uso suficientes para que el software evolucione y se propague libremente.  No siquiera esto tiene que ver con un tema de precios, de hecho licencias como GPL están pensadas para que se puedan usar comercialmente.  Son varios los productos que hoy utilizan software con licencias GPL, si lo quiere confirmar, revise la documentación incluida con los aparatos que compra.


Google y las patentes sobre Java


Si Google hubiese usado el código de Sun para Android no estaríamos discutiendo este tema, ya que la licencia GPL lo permite.  El problema es que Google utilizó la tecnología de Sun a su propio antojo, se trata de una tecnología propia, compatible con Java pero que en realidad no es Java, o al menos no es lo que Sun establecía como Java, y es ahí donde entramos al terreno de la violación de patentes.  Google no está usando el código de Sun, lo que está haciendo es crear un producto propio que hace cosas similares a lo creado por Sun, en otras palabras está aprovechándose de una invención que Sun ya tiene patentada.
Esto no tiene nada que ver con que Java sea o no de código abierto ¿Entonces por qué Google dice que están atacando al código abierto? Basta darse una vuelta por blogs y foros para ver el efecto de las palabras de Google en la comunidad.
El lío en que está metido Google es complejo, Oracle está pidiendo nada menos que  la destrucción de todo lo que tenga que ver con Android.  El problema es que Google es sólo el creador de la tecnología, y ésta hace rato que traspasó los límites de la compañía.  Para quienes crean que Oracle es malvado, deben saber que este es un tema que Sun ya tenía en sus manos, pero no estaba en una situación de enredarse en un lío judicial con otro gigante.  Una vez traspasada la propiedad a Oracle, los bolsillos son mucho más holgados.
Durante las negociaciones entre Oracle y Sun, uno de los atractivos era justamente la posibilidad de llevar un juicio contra Google, hecho confirmado por James Gosling el creador de Java, por lo que no es de extrañar que sabiendo esto haya dejado la compañía rápidamente tras la adquisición:
"Oracle finalmente inicia una acción legal por patentes contra Google.  No es de sorprender.  Durante las reuniones de fusión entre Sun y Oracle, donde se discutió el tema de la situación de patentes entre Sun y Google, pudimos ver brillar los ojitos de los abogados de Oracle.  Establecer jucios por patentes nunca estuvo en el código genético de Sun."


Las patentes y el código abierto, o no tanto


El problema de las patentes no es menor.  Normalmente no sucede nada porque existen tantas patentes que las grandes empresas tienen un gran arsenal, y la respuesta puede ser igual de contundente.  Se puede decir que cualquier tecnología puede estar violando patentes, ya lo vimos recientemente con el caso de VP8 y los codificadores de video.
Uno de los que seguramente no se sorprendió con este tema es Miguel de Icaza, fundador del proyecto GNOME y Mono, la implementación libre de .NET.  A principios de la década, hubo una gran discusión respecto a la introducción de tecnologías de Microsoft cubiertas por patentes, y uno de los argumentos en contra era que Java estaba libre de este problema.   En ese entonces Miguel básicamente decía que pensar eso era iluso y que el riesgo estaba en todos lados.  Irónicamente Microsoft nunca ha aplicado sus patentes contra Mono, o al menos no en la corte, y fue Oracle quien lanzó la primera bomba.
El código abierto no está en peligro, para eso tendría que morir mucha gente.  El problema está en la confianza o inocencia de Google para jugar con fuego sin sospechar que la propiedad de Java caería en manos poderosas.  Lo que está haciendo Oracle parece ser de matones, pero sólo está reclamando lo que el sistema legal norteamericano le permite.  Por mientras, Oracle sigue usando y produciendo código abierto, inclusodando productos gratuitos aunque sean cerrados, eso contradice cualquier argumento de que el tema está relacionado con el código abierto.

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