13 ene. 2010

Un poco de humor

Reticencia al cambio o falta de curiosidad


Un experimento científico puso a 3 monos en una jaula de 2 pisos. Los monos estaban situados en la planta de arriba y en la planta de abajo se colocaba periódicamente un plátano. Cada vez que uno de los monos bajaba a buscar el plátano, los otros recibían una descarga eléctrica hasta que finalmente ningún mono bajaba.
Lo curioso en este caso es que cambiaron progresivamente los 3 monos por otros 3 y ninguno de ellos volvió a bajar, aunque no había experimentado directamente bajar a recoger el plátano.

Cuentan los especialistas en el reino animal que los salmones del río Rhin todos los años realizan un fantástico viaje migratorio al Océano Atlántico. En este viaje siguen una curiosa ruta que siempre ha sorprendido a los investigadores. En lugar de salir al mar y pasar por el Canal de La Mancha para a continuación ya pasar al Atlántico en un viaje no demasiado largo, toman una ruta realmente larga subiendo hasta el final del Reino Unido y dando la vuelta bordeando por Escocia.
La clave de está conducta está en la geología. Si estudiamos los mapas de Europa de hace muchos miles de años veríamos que entonces donde ahora está el terreno ganado por el mar había tierra firme. Es decir, el único camino que tenían los salmones de aquella época para ganar el océano libre era precisamente por la ruta que siguen ahora. Aunque desde hace muchísimas generaciones se abrió la ruta del Canal de La Mancha, lo que les ahorraría gran cantidad de tiempo y de esfuerzo, en sus genes ya se lleva grabada la impronta del camino largo a través de Escocia que siguen repitiendo año tras año.


Este ejemplo es muy representativo, pero quizás este siguiente le haga reflexionar más. Me comentaron que en una empresa, todos los meses se mandaba un informe al Holding que necesitaba varios días de preparación. Todos los meses, meses tras meses, año tras año, se hacia religiosamente este informe hasta que un día el nuevo director financiero recién llegado, no pudo llegar a fecha y no se pudo mandar. Este mismo director esperaba ser amonestado, o por lo menos reprimido, por no haber enviado a tiempo este documento.
Sin embargo, no paso nada. Pasaron los días y nadie pedía el famoso informe. Al mes siguiente, visto que nadie lo pedía, ni siquiera se hizo. Pasaron los meses y? Nada. No paso absolutamente nada. Nadie sabia explicar porque se hacia este documento, y lo que es peor, nadie lo cuestiono.

Hace pocas semanas, estuve involucrado en un proyecto en el cual había un problema y nadie sabia como resolverlo. Por hacer simple y corto, se creo un cubo pero el informe solicitado por el cliente era demasiado complejo para que la información del cubo sin modificaciones pudiera ser legible.
Alguien dijo que no se podía crear miembros calculados en cubo ASO, así que nadie los creo, ni tampoco se intento, ni siquiera se miro en Google.
Sin ánimo de echarme flores, se resolvió en una jornada de consultoría lo que se explico al cliente como un problema de software, con su consecuente riesgo de enfado y de devolución. Mi sensación es que estamos habituados a una manera de trabajar y estamos reticentes al cambio. Si funciona, para que cambiar?

¿Algún otro ejemplo que puede aportar?

5 ene. 2010

Feliz y prospero Año Nuevo



Aprovecho estos momentos de calma para desearles a todos un feliz año nuevo.
Gracias por seguir este blog.